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En
el año 1638 nace Pierre Pérignon, abad
de Hautvilliers desde 1668 hasta su muerte en 1715.
Dom Pérignon es el hombre clave en el futuro
del champagne.
Se
dice que era ciego y que al probar una uva sabía
de qué viñedo procedía. Él
decidió modificar la organización de
las vendimias para obtener un vino totalmente blanco,
provocando una auténtica revolución
en la forma de vendimiar. Es indudable su aportación
para convertir al champán en un vino de lujo
gracias a sus normas de vendimia y a su idea de elaborar
los distintos pagos por separado.
En el siglo XIX apareció otra figura clave:
la viuda de Clicquot. Gracias a ella aparecieron las
técnicas del degüelle y del removido.
Desde 1852 el champán se extiendió por
todo el mundo, siendo la Rusia imperial su más
importante consumidor. Las dos guerras mundiales provocaron
graves daños en las zonas de cultivo, especialmente
en Reims durante la primera guerra.
En el 1872, en Cataluña nació el champán,
que luego pasó a llamarse cava. Cataluña
es el principal productor en la Península Ibérica
e incluso exporta cavas a países como Estados
Unidos. En los últimos años el cava
se ha consolidado como la bebida de la fiesta y el
lujo.
En la salud
Los vinos espumosos (cava) se caracterizan por tener
gas carbónico procedente de la segunda fermentación.
La calidad depende de la selección de buenas
uvas. En función de los gramos de azúcar
por litro, los cavas se clasifican en: brut (no contiene
licor de expedición), seco, semiseco, semidulce
y dulce. El término Gran Reserva se utiliza
para indicar que la segunda fermentación ha
durado un mínimo de 30 meses.
La composición del cava es parecido a otros
vinos: el componente mayoritario es el agua, seguido
del alcohol y de una serie de compuestos minoritarios,
como ácidos orgánicos, compuestos fenólicos,
etc. Estos últimos tienen efectos fisiológicos
que son beneficiosos para la salud.
El Cava, un vino único
El cava es un producto totalmente natural, tanto por
su composición como por su proceso de obtención,
durante el cual experimenta una segunda fermentación
en la botella, que da origen a la característica
espuma. Es por su esencia el vino de las celebraciones,
en las que es indispensable compañero y símbolo
de la alegría de vivir. Pero también
es, por sus características —excelente
tolerancia, moderada graduación alcohólica—,
el vino ideal para disfrutar en todo momento del placer
de un consumo inteligente.
El proceso de elaboración del cava se ciñe
al sistema tradicional que vio la luz a finales del
siglo XVII en la región francesa de Champagne,
conocido internacionalmente como méthode champenoise,
si bien por acuerdo comunitario, la mención
de este método y del vino que de él
se obtiene, el champagne, ha quedado reservada exclusivamente
a los elaborados en la región francesa homónima.
Por su parte, el cava ha quedado ratificado con la
apelación de v.e.c.p.r.d. (Vino Espumoso de
Calidad Producido en una Región Determinada),
que es la máxima categoría que a un
vino le reconoce la CEE.
Las Uvas
Las cepas tradicionales del Penedès, empleadas
para obtener los vinos base para el cava, son fundamentalmente
tres: macabeo, xarel·lo y parellada. La primera
produce un vino de fino aroma, afrutado y meloso.
La variedad xarel·lo le aporta fuerza, vigor
y la necesaria acidez. Finalmente, la parellada se
distingue por un toque de sutil finura, un aroma delicado
y floral. Del coupage —mezcla— entre los
vinos resultantes de estas tres variedades dependerá
el equilibrio y la personalidad de un cava.
El método de elaboración
tradicional
Una vez cosechadas, las uvas deben ser inmediatamente
introducidas en la prensa, a fin de evitar indeseables
fermentaciones u otros daños que por el calor
y el traslado desde el viñedo pueden sufrir
los granos. Para este importante paso del proceso,
hemos adoptado la más avanzada tecnología.
Y así, con la ayuda de maquinaria equipada
con sistemas neumáticos y eléctricos,
extraemos el zumo de la uva o mosto con la máxima
rapidez para evitar su oxidación y el contacto
con los residuos frutales. De la llamada "flor
del mosto", es decir, el resultado del primer
prensado, aproximadamente un 50% del total, se obtienen
los vinos de base para nuestros mejores cavas. La
operación llamada "desfangado", durante
la cual el mosto es filtrado y reposado en barricas
o depósitos, tiene por objeto la eliminación
de las partículas residuales.
Actualmente, las más modernas y mejor equipadas
bodegas del mundo cuentan con grandes recipientes
metálicos a los que se traslada a continuación
el mosto ya limpio. Estos depósitos están
dotados de un sistema de refrigeración que
mantiene baja y estable la temperatura a la que el
mosto fermentará (12 ºC). Éste
es un punto de gran importancia ya que de este modo
se evita que, por efecto del calor ambiental de final
del verano, se pierdan los más delicados y
sutiles aromas del vino, en el curso de una fermentación
acelerada y tumultuosa (a 38 ºC).
Durante
todo el proceso, los vinos de las diversas variedades
son catados repetidamente por experimentados enólogos.
La conclusión a la que lleguen estos especialistas
decidirá la proporción en que cada uno
deberá intervenir, esto es, el coupage. De
esta proporción depende la regularidad de una
marca a través de las sucesivas cosechas, las
características que la definen y, en resumen,
el éxito o el fracaso de una cosecha.
Cuándo y cómo
beberlo
Por sus propiedades como producto totalmente natural
y por su moderada graduación alcohólica
(de 10,8 a 12,8º), el cava es un vino de todas
las horas. Es, por definición, el vino del
brindis. Pero también resulta perfecto como
aperitivo. Incluso, por sus especiales características,
un buen brut puede sostener magníficamente
el peso de un menú completo ya que armoniza
a la perfección con cualquier alimento y elaboración.
La crianza
Una vez efectuada la mezcla de los vinos en el recipiente
llamado de "tiraje", añadimos levaduras
previamente cultivadas, destinadas a consumir el azúcar
contenido en el zumo de la uva y trasformarlo en alcohol
y anhídrico carbónico. La selección
de levaduras es también determinante en la
obtención de un buen cava. A continuación,
el vino es embotellado y tapado herméticamente
de manera provisional. Actualmente se utilizan de
manera generalizada tapones "corona". Las
botellas son depositadas en posición horizontal
y les procuramos inmovilidad, temperatura constante
y la adecuada penumbra. En el interior de la botella,
el vino fermentará de nuevo. Esta segunda fermentación
es la característica de este sistema de elaboración.
Hoy las botellas se colocan en contenedores especialmente
diseñados que, sin alterar en absoluto las
necesarias condiciones ambientales, facilitan su almacenaje
y la mecanización del proceso.
Durante un mínimo de nueve meses, las botellas
reposan mientras las levaduras actúan. Desdoblado
el azúcar en alcohol y anhídrico carbónico,
que a su vez se disolverá en el líquido
dando origen a la espuma, las levaduras mueren y los
residuos se depositan a un lado de la botella. Durante
este proceso, removemos diariamente cada botella,
imprimiéndole un movimiento de rotación
que decanta las lías, e inclinándola
progresivamente en sentido oblicuo y con el tapón
hacia el suelo de modo que los residuos se van acumulando
en el cuello. Cuando todos los pósitos se han
agrupado junto al tapón, el proceso ha finalizado.
El
paso siguiente es el dégorgement o degüelle,
que consiste en lograr la expulsión de este
sedimento. Mediante la rápida congelación
del cuello de la botella, al hacer saltar el tapón
sale despedido el bloque de hielo, empujado por el
gas carbónico, y el resto del vino queda absolutamente
límpido y transparente. Procedemos de inmediato
a reponer la pequeña cantidad de líquido
que se pierde. Este añadido recibe el nombre
de "licor de expedición" y generalmente
se compone de una parte de vino del mismo coupage,
una mezcla de vinos de añada y, en su caso,
una determinada cantidad de azúcar. La fórmula
de este "licor" es celosamente guardada
por cada elaborador. Se aplica a continuación
el tapón de corcho definitivo y la botella
queda lista para su etiquetado, expedición
y consumo.
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