El
exceso de peso es producto de una
mala alimentación, en la que las grasas
y las comidas muy calóricas estuvieron
a la orden del día.
Esto es una regla de oro.
No hay excusa. Por eso, para perder los kilos
de más el primer paso será aceptar
los desarreglos hechos. El segundo, cambiar
radicalmente el menú que hasta ahora
llevábamos adelante y comenzar una
dieta sana, nutritiva y baja en calorías.
Sin embargo, esto no quiere decir pasar hambre.
Es posible bajar de peso comiendo lo suficiente
para sentirnos satisfechos. Un reducido aporte
calórico (1300 calorías por
día), la combinación adecuada
de los diferentes grupos de alimentos y un
mayor consumo de aquellos que son de lenta
asimilación (ricos en fibra), es la
clave para lograrlo.
Desayuno opcional




