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Qué es Ansiedad?
Todo el mundo ha sentido alguna vez ansiedad: nervios ante
un examen, tensión en el trabajo porque algo no ha
salido como estaba previsto, hormigueo en el estómago
al ver a una persona que nos gusta... La ansiedad no es
más que un recurso que el cuerpo humano utiliza para
hacer que actuemos y nos enfrentemos a diferentes situaciones
y que saquemos el mejor rendimiento de nosotros. Así,
por ejemplo, nos ayuda a estar atentos al hablar en público,
a mantenernos concentrados en un examen o a estar alertas
ante una situación peligrosa.
Sin embargo, hay veces que esa misma tensión provoca
el efecto contrario en nuestro organismo e impide que nos
enfrentemos a cualquier situación. Es entonces cuando
se padece un trastorno de ansiedad.
El trastorno de ansiedad
puede aparecer de diversas formas y en diferentes intensidades:
puede hacer que estemos nerviosos todo el día sin
ninguna causa aparente (es el caso, por ejemplo, de personas
que siempre anticipan desastres y se preocupan en exceso
por el trabajo, la familia, la salud o el dinero incluso
sin ser conscientes de ello), puede aparecer ocasionalmente
ante una situación determinada y llegar a bloquearnos
y dejarnos inmóviles (por ejemplo, ante un examen),
o incluso puede hacer que dejemos de realizar una actividad
concreta porque la ansiedad que nos crea es insoportable
(es el caso de las personas que dejan de ir al gimnasio
porque tienen miedo
o vergüenza de mostrar su cuerpo).
La ansiedad es un mecanismo
adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante sucesos
comprometidos. En realidad, un cierto grado de ansiedad proporciona
un componente adecuado de precaución en situaciones
especialmente peligrosas. Una ansiedad moderada puede ayudarnos
a mantenernos concentrados y afrontar los retos que tenemos
por delante.
Guía Rápida
Trastorno de ansiedad generalizada
Pánico
Fobias
Trastorno obsesivo-compulsivo
Estrés postraumático
Otros trastornos
Tratamientos
Elección del tratamiento
Preguntas más frecuentes
La ansiedad es un mecanismo adaptativo natural que nos permite
ponernos alerta ante sucesos comprometidos. En realidad,
un cierto grado de ansiedad proporciona un componente adecuado
de precaución en situaciones especialmente peligrosas.
Una ansiedad moderada puede ayudarnos a mantenernos concentrados
y afrontar los retos que tenemos por delante.
En ocasiones, sin embargo,
el sistema de respuesta a la ansiedad se ve desbordado y
funciona incorrectamente. Más concretamente, la ansiedad
es desproporcionada con la situación e incluso, a
veces, se presenta en ausencia de cualquier peligro ostensible.
El sujeto se siente paralizado con un sentimiento de indefensión
y, en general, se produce un deterioro del funcionamiento
psicosocial y fisiológico. Se dice que cuando la
ansiedad se presenta en momentos inadecuados o es tan intensa
y duradera que interfiere con las actividades normales de
la persona, entonces se la considera como un trastorno.
Tipos de trastornos
de ansiedad
Existen diferentes
tipos de trastornos de ansiedad, cada uno con sus propias
características:
Trastorno de ansiedad generalizada:
se trata de una tensión crónica aún
cuando nada parece provocarla. Esta preocupación
o nerviosismo excesivo es casi diario y se diagnostica como
tal cuando tiene una duración mínima de seis
meses.
Trastorno de pánico (o ataque de angustia): el paciente
experimenta crisis recurrentes de angustia que surgen espontáneamente.
Se trata de una ansiedad aguda y extrema en la que es frecuente
que la persona que la padece crea que va a morir. Estos
ataques repentinos de miedo intenso no tienen una causa
directa. En ocasiones, los pacientes que sufren este trastorno
desarrollan angustia a experimentar el próximo ataque,
cuya ocurrencia no pueden prever, es la llamada ansiedad
anticipatoria.
Trastorno fóbico: trastorno que tiene como rasgo
esencial la presencia de un temor irracional y persistente
ante un objeto específico, actividad o situación
con la consecuente evitación del objeto temido. Por
ejemplo, el miedo a volar, a los pájaros o a los
espacios abiertos.
Trastorno obsesivo-compulsivo: se trata de pensamientos
o acciones no voluntarios que el paciente no puede dejar
de pensar o hacer para no generar ansiedad. En todo caso,
el sujeto reconoce el carácter absurdo de sus pensamientos
o acciones. Por ejemplo: lavarse las manos cada poco rato.
Trastorno por estrés post-traumático: se da
en aquellos casos en los que se presentan secuelas psicológicas
desagradables tras el impacto de un trauma emocional, una
guerra, una violación, etc. Se caracteriza por los
recuerdos persistentes del suceso traumático, un
estado emocional con exaltada vigilancia y la reducción
general de interés por los sucesos cotidianos.
Frecuencia de la
enfermedad
Los trastornos por
ansiedad son, en conjunto, la enfermedad psiquiátrica
más frecuente.
Entre ellos destaca el trastorno
fóbico: alrededor de un 7 por de mujeres y un 4,3
por ciento de hombres padecen fobias específicas
(a algún animal, a un objeto, a la oscuridad, etc.),
mientras que las llamadas fobias sociales (la aptitud de
una persona para relacionarse de un modo afable con los
demás) se hallan en un 13 por ciento de la población.
La ansiedad generalizada
se da en un porcentaje del 3 al 5 por ciento de los adultos
(en algún momento durante el año). Las mujeres
tienen el doble de probabilidades de presentarla.
El trastorno de pánico
es menos frecuente y se diagnostica a algo menos de un 1
por ciento de la población. Las mujeres son de dos
a tres veces más propensas.
El trastorno obsesivo-compulsivo
afecta a cerca del 2,3 por ciento de los adultos y sucede
con aproximadamente igual frecuencia en mujeres que en hombres.
El estrés post-traumático
afecta, por lo menos, al 1 por ciento de la población
alguna vez durante su vida, aunque en las personas con mayor
riesgo, como los veteranos de guerra, tiene una mayor incidencia.
Existen diferentes tratamientos
para la ansiedad, dependiendo de la persona, el tipo de
ansiedad padecido y su grado.
La
terapia incluye, frecuentemente, medicamentos que ayudan
a mitigar los síntomas y formas específicas
de psicoterapia, como técnicas de relajación
y respiración, que nos ayuden a enfrentarnos a la
ansiedad.
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